13 consejos para dar buenos elogios a tus estudiantes.

Natalia Espinoza, Fundadora de Papinotas.
El elogio tiene el poder de fortalecer la conexión con los estudiantes, pero es todo un arte. Conoce los tips para hacerlo correctamente!
Elogiar detalles en tus estudiantes demuestra que tú realmente los observas y que te tomas el tiempo para saber exactamente qué van logrando. Además, el elogio preparar mejor a las personas para recibir críticas en el futuro. Te compartimos 13 consejos para que tus elogios sean un buen compañero en el viaje de aprendizaje de tus estudiantes.

Sinceridad. Los elogios tienen que ser sentidos de verdad. No es honesto engañar a una persona diciéndole algo que no creemos. Además, es fácil que note el engaño, cosa que provocaría el lógico rechazo hacia nosotros. Una forma de que te salgan elogios fácilmente es ver a las personas con benevolencia, buscando sus cualidades y no sus defectos. Busca lo positivo que hay en ellas. Seguro que todo el mundo tiene algo por lo que merece ser felicitado.

  1. No esperes nada a cambio. El elogio es como un regalo. Lo hacemos porque queremos, porque pensamos en la felicidad de quien lo recibe. Y no esperamos ninguna contrapartida.
  2. Tiene que ser merecido. No otorgues méritos que no son tales. Felicitar a un estudiante por llegar cada día puntualmente no parece muy acertado porque es una obligación.
  3. Mejor loar la actitud y el esfuerzo que la inteligencia y la belleza. Elogiar a alguien por su inteligencia o por su belleza es destacar atributos que no dependen de él ni ha hecho nada para conseguirlos. Especialmente en procesos educativos hay que destacar el valor de los comportamientos positivos. El estudiante debe poner en valor el esfuerzo más que los resultados.
  4. Céntrate en la persona más que en el objeto. Podemos alabar una excelente disertación y serán palabras bien recibidas. Pero podemos ir una paso más allá y resaltar el esfuerzo y planificación que demostró el estudiante para abordar la tarea.
  5. No dejes pasar mucho tiempo entre el hecho y tu elogio. Los reconocimientos tardíos pierden efecto. A veces llegamos demasiado tarde y ya no son oportunos. No desaproveches ninguna ocasión para hacer sentir bien a alguien.
  6. Piensa en el entorno. Aunque seamos de naturaleza generosa en los comentarios agradables y nos salgan fácilmente estos agasajos, hay que tener en cuenta que, a veces, el entorno no es el apropiado. La presencia de terceras personas puede hacer sentir incómodo al receptor, ser objeto de burlas o celos.
  7. No abuses. Lo escaso tiene más valor. Si te prodigas mucho con estas alabanzas, perderán trascendencia.
  8. La forma es importante. Hay que encontrar las palabras justas y el tono de voz adecuado. Si utilizamos expresiones exageradas, puede ser interpretado como falso o sarcástico. Además, el lenguaje corporal tiene que ser coherente con el mensaje si queremos que suene sincero. Es imprescindible mirar a los ojos. Según el contexto, pueden ayudar una sonrisa y el contacto físico, como un apretón de manos o una palmada.
  9. Concreta por qué es el elogio. Es importante que el estudiante sepa qué es exactamente lo que se le valora. “Hiciste un buen trabajo” es demasiado genérico. “Excelente trabajo! Elogio de un trabajo de arte… “ es más concreto.
  10. Hay elogios colectivos a grupos de estudiantes. Cuando los elogiamos debe ser por algo que sea común a todos y por lo que se distinguen de los demás, por lo que han luchado. ¡Me siento orgullosa de ustedes: perseveraron y lograron llegar a la feria de ciencias con sus prototipo!
  11. Tienen que ser oportunos. Quizá después de un momento de tensión no sea oportuno agasajar a una persona, ya que puede entenderlo como una forma de consolarla o de manipulación. Tampoco es oportuno elogiar antes de pedir algo.
  12. Las alabanzas también pueden ser gestuales. Una mirada, una sonrisa, un apretón de manos, guiñar el ojo o un pulgar hacia arriba.
Basado en el libro “Manual de la comunicación personal de éxito” de Teresa Baró.